El edificio de Ykines evoca la figura del pino romano, elevándose hacia la luz mediante una arquitectura vertical y orgánica. En su interior, puentes que recuerdan a sus ramas conectan los espacios, mientras la madera y la vegetación integradas refuerzan la sensación de naturaleza habitada.
Un refugio contemporáneo de arraigo y pertenencia, pensado para vivir con libertad, bienestar y autenticidad.
La arquitectura de Ykines nace del respeto por su entorno y se integra en un terreno céntrico que conserva parte de la vegetación original. El proyecto se organiza en torno a un espacio central inspirado en la figura del árbol, corazón del conjunto.
Puentes interiores conectan los distintos espacios, creando recorridos fluidos y una experiencia arquitectónica singular.
En la cubierta, una gran estructura verde con paneles solares evoca la copa del pino, combinando naturaleza, sostenibilidad y diseño contemporáneo en equilibrio entre ciudad y paisaje.
Ykines nace del apodo cariñoso que Pedro Citoler Sesé dedicaba a sus hijos: sus “hijines”. Un recuerdo de sus raíces aragonesas que, en boca de los pequeños, terminó transformándose en “Ykines”.
Tras descubrir en Torremolinos un lugar de luz, calma y alma marinera, decidió construir allí la casa de su familia: Villa Ykines. Un nombre que hoy sigue representando hogar, origen y pertenencia.